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sentimientos

¿Cuántas veces has oído el rollo de los frees? Sí, de esas relaciones de amigos con derechos -sin obligaciones- donde le das besos al cuate, pero nunca sabes si te volverá a llamar o a ver… Y en caso de que no lo haga, ni siquiera tienes derecho de reclamarle porque son un “free”; palabra en inglés que significa libre y por supuesto en este tipo de relaciones cada quien hace lo que quiere y si ya no te late alguien no lo vuelves a ver sin decir más.

Cómo verás, la regla de los frees es: “el que se enamora, pierde”. Pues de lo que se trata es de vivir en momento, pero sin involucrarte. Pero, ¿no crees que es injusto contigo misma el tener una relación así? ¿De qué sirve pasar tiempo con alguien, besarlo y conocerlo, sabiendo que el chiste es no amarlo?

Evitar sufrir de a gratis es pensar por ti.

¿Piensas por ti y tus sentimientos?

Contesta sinceramente estas preguntas con SÍ o NO.

  1. ¿Fácilmente besas al chavo en la primera cita?
  2. ¿Te haces a la idea de que no te importa, cuando en realidad mueres por él?
  3. ¿Te callas con tal de que no se enoje el cuate?
  4. ¿Constantemente te dejan de hablar sin darte explicaciones?
  5. ¿Crees firmemente que “un clavo saca a otro clavo”?

redes

Instagram, Snapchat, Facebook, Twitter y un sinfín más de recursos para estar al día en las noticias de tus amigos, sus rollos, sus romances, sus vacaciones y demás. Es como si de pronto te pudieras enterar sin esfuerzo de todo lo que pasa en el mundo de tu red social. Además de que puedes hacer un mini casting de opciones para salir al recorrer a los amigos de tus amigos y si alguno te late lo agregas y le escribes… En realidad es bastante simple ligar hoy en día. ¡Súper padre!

¡Ah! Pero hay varios trucos en estas redes que te pueden hacer caer en el mal uso de ellas y que pueden afectarte emocionalmente o meterte en problemas con los demás. Para evitarlo te doy tres sencillos tips:

  1. Si tienes novio no escribas en los muros de otros chavos, ni busques otros ligues.
  2. Nunca escribas algo enojada en un muro, sólo conseguirás ventanearte de lo peor.
  3. Evita subir fotos comprometedoras y si te taggean en una, bórrate de inmediato.

Ahora para saber que tan buen uso haces de estas redes. Contesta sinceramente estas preguntas con SÍ o NO.

  1. ¿La foto de tu perfil es demasiado sexy – dije demasiado-?
  2. ¿Si tus papás vieran las fotos que has subido se enojarían?
  3. ¿Te pasas comentando cosas agresivas en los muros?
  4. ¿Alguien te ha reclamado de cosas que pones?
  5. ¿Te han cortado por rollos tuyos que aparecen en estas redes?

sueños

Antes de comenzar a leer te pido que cierres los ojos por unos segundos y recuerdes:

  • ¿Cuál era tu sueño cuando eras niño?
  • ¿En qué pensabas cuando mirabas las nubes y veías en ellas figuras?

Ahora bien, ¿qué ha pasado con sueño? Tal vez mucha gente te haya dicho que es imposible, tal vez te convenciste de que no eras capaz de hacerlo o tal vez dejaste de soñar y te has dedicado a vivir en la ley de la inercia.

¿La ley de quéeee? La ley de la inercia… es decir en seguir avanzando sin un objetivo o un rumbo fijo. Dicen que estaba un maestro oriental enseñando a un grupo, cuando saca su arco y flecha, se venda los ojos y apunta hacia una diana. Todos los alumnos miran intrigados pensando en lo talentoso que es el maestro quien puede acertar sin mirar. El maestro dispara y cuál sería su sorpresa al descubrir que falla. ¡Ohhhh!, se escucha, cuando el maestro interrumpe para preguntar: “¿Cuál es la lección que aprendieron?”. Silencio sepulcral… Y continúa: “Ya veo… la lección es que nadie puede atinar en un objetivo que no puede ver”. Así que lo primero para seguir un sueño ¡es tener uno y verlo claramente!

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Mariana es una niña tranquila, de buen carácter, amable y buena estudiante. Llegó el momento de asistir a la nueva secundaria… Desde el primer día Constanza y Daniela la vieron feo, pues era la “nueva” y por ello se comenzaron a dar el lujo de discriminarla. “Boba”, “tonta”, “nerd”, “fea”, “pobretona”, “cualquiera”… eran las palabras que rebotaban en el cerebro de esta recién ingresada a diario en las clases, en los pasillos, en el recreo y donde fuera que estas chicas rudas se encontraban a Mariana. El día pasaba lento entre las paredes de secundaria.

Mariana lo reportó a sus padres, ellos tranquilos dijeron: “Son sólo palabras, no les hagas caso y por favor no te metas en problemas, no podemos andar cambiándote de escuela”. Mariana hacía lo posible por evadir a sus agresoras, quienes a todos los que podían marginaban… disfrutaban con el dolor de otros, hasta parecía que comían lágrimas.

amistad

¿Cuántas veces has oído la palabra “buena onda”? ¿O el típico comentario “sé buena onda? Te aseguro que muchas y ser buena onda es más fácil de lo que crees. Ser buena onda es una actitud para cada cosa de la vida.

Y ¿qué es la actitud? Es la manera en que reaccionas cuando algo te pasa.

Te pongo un ejemplo: Estás desayunando y de pronto tu hermanita te tira el jugo encima. Aquí hay dos maneras de reaccionar:

  1. Le gritas a tu hermanita, te enojas. Tu mamá te regaña por gritarle a tu hermanita, le contestas, se pelean. Subes corriendo a cambiarte, en el camino te pegas con la mesa del pasillo y te enojas más. Buscas qué ponerte y nada te gusta. Te enojas más. Oyes el claxon del camión… arranca el camión y te deja. Tu papá te deberá llevar a la escuela y se enoja, obvio que tú también. Llegas a la escuela: tarde y enojada.
  2. Le pides a tu hermanita de buena gana que tenga más cuidado. Subes y te cambias, aprovechas para lavarte los dientes. Bajas tranquilamente. Te despides de tus papás. Sales de tu casa, llega el camión, te subes y te vas sonriendo a la escuela.

¡No te lo pierdas!

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