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Mariana es una niña tranquila, de buen carácter, amable y buena estudiante. Llegó el momento de asistir a la nueva secundaria… Desde el primer día Constanza y Daniela la vieron feo, pues era la “nueva” y por ello se comenzaron a dar el lujo de discriminarla. “Boba”, “tonta”, “nerd”, “fea”, “pobretona”, “cualquiera”… eran las palabras que rebotaban en el cerebro de esta recién ingresada a diario en las clases, en los pasillos, en el recreo y donde fuera que estas chicas rudas se encontraban a Mariana. El día pasaba lento entre las paredes de secundaria.

Mariana lo reportó a sus padres, ellos tranquilos dijeron: “Son sólo palabras, no les hagas caso y por favor no te metas en problemas, no podemos andar cambiándote de escuela”. Mariana hacía lo posible por evadir a sus agresoras, quienes a todos los que podían marginaban… disfrutaban con el dolor de otros, hasta parecía que comían lágrimas.

 

Cada día, la vida parecía un infierno para Mariana. Los maestros aunque se daban cuenta minimizaban cada hecho que sucedía en esta secundaria. Pensaban que eran cosas de jóvenes que bien podrían arreglar entre ellos… lo que no sabían es que cuando esto sigue y sigue… casi siempre acaba mal y todo lo que va mal, se pone cada vez peor.

Los apodos, groserías e insultos, pronto subieron de tono, pues ahora cuando Constanza y Daniela se encontraban a Mariana la empujaban, la rodeaban y la amenazaban:

-¿Qué dice hoy la boba vomitiva?, decía Constanza, mientras que Daniela se reía y se le acercaba cada vez más al grado que Mariana sentía que se ahogaba.

¿Qué habrías hecho tú?...

Opción 1: Decirle a los maestros.          

Opción 2: Decirles a ellas de frente: “¡basta, no es negociable que me maltraten!”      

Opción 3: Obedecer a tus papás e ignorar la situación para no tener mayores problemas.

Mariana escogió la opción 3… Y cuando los problemas no se cortan de raíz, crecen y crecen, así que llegó el fatal día.  

Mariana comenzó a agachar la cabeza, a caminar jorobada y no miraba a nadie a los ojos pues tenía miedo de que la descubrieran. Si hubiera tenido una capa para ser invisible en seguida que la hubiera usado. Lo que ya no quería era sufrir en la escuela. Los maltratos de estas dos chicas que consideraban divertido hacerla sufrir, se agravaron cuando ella misma todos los días y sin parar se repetía las mismas palabras, es decir, comenzó a ¡autobullearse! Ella misma se estaba haciendo bullying sin saberlo, pues se compró a sí misma cada palabra pronunciada y como si fuera un maleficio lo creyó y comenzó a actuar como una “looser”, palabra favorita de sus agresoras.

La tragedia llegó el día en que pintaron la escuela, todas las ventanas estaban tapadas con papel periódico por lo que no se podía ver al interior del salón. Todos salieron a recreo, Mariana estaba ocupada guardando sus cosas, cuando Constanza y Daniela se acercaron a ella y la acorralaron:

-¿A dónde crees que vas zorrita? No vas a salir de aquí…, dijo Daniela, mientras Constanza atrancaba la puerta, lo cual no era difícil puesto que las chapas no servían y se atoraban con facilidad.  

Daniela agarro del pelo a Mariana, la jaló y la azotó contra el borde del pizarrón. La sangre comenzó a brotar, le pegaba con fuerza mientras Constanza se reía y filmaba la escena con el celular. Todo sucedía muy rápido. Mariana nunca supo como terminó en el suelo y con patada tras patada en la cara. De pronto entre sueños escuchó como forzaban la chapa y entraron, con el bullicio de después de recreo, una gran cantidad de adolescentes alborotados. Mariana pensó que estaría a salvo en un instante pero entonces sucedió lo más doloroso.

Todos rodearon la escena donde la agresora la hacía sangrar tras los golpes y su testigo-amiga-cómplice grababa todo, y comenzaron a gritar a coro:

-¡Más, más, más, más, más!

Estas palabras se quedaron por siempre en el alma herida de Mariana, quien después de la golpiza no puede olvidar que sus compañeros que pudieron haberla rescatado sólo se limitaron a aplaudir que ella estuviera a punto de morir.

De pronto una maestra entró y paró rápidamente la escena, le ordenó a Mariana a ir a la dirección y casi no se dio cuenta de quien la estaba golpeando, pues todos corrieron al ver a la maestra. Trató, con pocas ganas para ser honestos, de encontrar al (los) culpables y siguió dando su clase, mientras Mariana escuchaba como la directora le ordenaba lavarse la cabeza pues no la podía entregar así a su mamá… Sin comentario obedeció.

Cuando a su mamá la recogió ella todavía lloraba sin querer y trataba de aguantarse el dolor, pero tenía toda la cara morada por los golpes y su mamá fue informada que había sido un pleito de ambas. Lo cuál era mentira, ella había sido agredida “de la nada”. Todo el hecho fue minimizado, pero un gesto de buena voluntad la escuela ofreció pagar los gastos de la clínica a manera de compensar un poco el daño, lo cual después negaron y por supuesto no hicieron.

El doctor le informó a doña Rebeca, mamá de Mariana, que tenía fractura de cráneo y debería estar en observación para evitar mayores consecuencias. Estuvo varios días internada y varias semanas con fuertes dolores de cabeza. Por supuesto que no volvió a la escuela y estuvo a punto de perder el año escolar. Y casi pierde toda la alegría de vivir cuando vio con mucha muchísima tristeza que habían subido a Youtube el vídeo de la golpiza y que muchos de los comentarios fueron: -Lo merece, es una perra sucia.

*Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de las personas de este relato de la vida real sucedido en Chalco, Estado de México.

Consecuencias positivas si establezco límites:

  • Hago que se respete mi persona
  • Aplico mi derecho a vivir en armonía
  • Fomento mi autoestima (el amor que siento por mi)
  • Me siento valioso
  • Cuido de mi salud física y prevengo que el abuso llegue a mayores
  • Cuido mi salud mental y evito crearme un autoconcepto negativo (lo que pienso de mi)
  • Creo un ambiente escolar de respeto al no dejarme
  • Aprendo a utilizar mi poder y saber que puedo controlar las situaciones
  • Vivo mi experiencia escolar en plenitud y alegría
  • Exijo respeto

Consecuencias negativas si no establezco límites

  • Me dejo maltratar
  • Vivir nervioso por lo que irá a suceder
  • Dejar que el miedo me paralice y me impida actuar correctamente
  • Bajo mi rendimiento escolar (que es lo que me va a servir toda la vida) y no aprendo correctamente
  • Puedo llegar a tener insomnio, dermatitis, mareos, dolores de cabeza por sentir miedo constantemente
  • Aprendo que la vida es sufrir
  • Me falto al respeto a mi mismo
  • Creo un mal ambiente escolar que se pueda multiplicar
  • Formo un autoconcepto negativo (lo que pienso de mi)
  • Bajo mi autoestima (el amor que siento por mi) y dejo de valorarme

¡Porque me quiero, me cuido!

¡No te lo pierdas!

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